ÍNDICE DE COLECCIONES
Monografía Histórica de la Universidad de Sonora.
COLECCIÓN 3.FONDO CONTEMPORÁNEO
IDUT  13702
Clave  DFA-200
Autor  Quiroz Martínez, Manuel
Editorial  Editorial UniSon
Año de Edición  1999
Páginas  188
Fecha de Registro  20/11/2012
Idioma  Español
Temática  Historia de la Universidad de Sonora
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Características físicas  En buenas condiciones y disponible físicamente en: Biblioteca Central Universitaria, Biblioteca Fernando Pesqueira y Biblioteca de Letras y Lingüística.
Resumen  Presentación. Con el propósito de que la presente y futuras generaciones de la Universidad de Sonora conozcan y reflexionen sobre el proceso de desarrollo que ha tenido esta institución en sus 70 años de labor académica, es que la asociación de pensionados y jubilados de la misma, en cooperación con el Fondo Reservado, han digitalizado la obra Monografía de la Universidad de Sonora, cuyo autor, profesor Manuel Quiroz Martínez, la escribió siendo rector en 1949. Del 10 al 20 de diciembre de 1949, la Universidad de Sonora, con solo 7 años de vida académica, fue sede de la IX edición del Congreso Mexicano de Historia, evento que motivó al profesor Quiroz Martínez, como anfitrión, a escribir un ensayo sobre los inicios de la universidad, el cual dio origen a la obra que hoy presentamos. Es notable el hecho de que siendo tanto joven y tan pequeña la universidad, se reunieran en ella los más destacados historiadores nacionales y algunos extranjeros, en un congreso cuyo tema central fue: “historia del occidente y noroeste de México”. El profesor Quiroz Martínez para fundamentar lo escrito en esta obra, se apoyó en documentos originales, por ello se encuentran en ella el discurso que pronunció en el recinto del Congreso del Estado, en agosto de 1938, Herminio Ahumada, en representación de estudiantes y profesionistas sonorenses radicados en la Cuidad de México, proponiendo la creación de la Universidad de Sonora. También se expresan los nombres de quienes integraron el primer Comité Pro Universidad de Sonora, la mayor parte egresados de una institución de educación superior, que llegaron a Hermosillo de distintas entidades del país y encontraron un campo fértil para su desarrollo profesional, integrándose y radicándose en definitivamente en este lugar. El mismo año de 1938, se promulgó la primera Ley de Enseñanza Universitaria en el estado de Sonora y en su texto aparecen los nombres de los diputados que la suscribieron. Datos consignados en este libro son los problemas originados en la adquisición de los terrenos donde construir los primeros edificios de la universidad. Se consignan los nombres de los propietarios, más bien, de las propietarias, la forma, extensión y costo de cada una de las fracciones que integraron la primera superficie territorial de la Universidad de Sonora. El autor menciona que en aquellos primeros tiempos José Vasconcelos, que venia de su auto destierro, por recomendaciones de su yerno Erminio Ahumada, tuvo una efímera actuación como asesor en la organización de la Universidad. Alrededor de esa corta estancia de Vasconcelos se han tejido algunos mitos, que como mitos no tienen sustento documental. Al hacer referencia a la construcción de los primeros edificios, se describen la ceremonia de la colocación de la primera piedra, detalles de la construcción. Tiempo y costo de la misma. Sobre el estilo arquitectónico de los primeros edificios, fuera del texto podemos decir, que obedeció al sentimiento nacionalista que predominaba en la época, estilo que no se continuó en edificaciones posteriores, constituyendo hoy a la universidad un conjunto de construcciones de variados estilos y colores que no le proporcionan una definida personalidad física, pero aquel primer edificio continua siendo el símbolo, el distintivo, el estereotipo de la universidad. Siendo el autor de este libro un profesional de la educación, con singular afecto reseña el inicio de las labores académicas de la universidad, aquél memorable octubre de 1942. Por testimonios de personas que participaron en aquellos eventos, sabemos que las clases dieron principio el día 1°, la inauguración oficial se realizó el día 15 y posteriormente se determinó que el aniversario se recordara el día 12, junio con el del descubrimiento del continente americano. En las páginas de este libro se expresan los modestos inicios académicos de la universidad, con una escuela secundaria y una escuela normal que ya funcionaban, dependiendo de la Dirección General de Educación Pública del Estado, las que fueron incorporadas a la nueva institución y una escuela preparatoria de nueva creación. Se expresa el número de alumnos inscritos, los programas académicos de cada una de estas escuelas, el nombre de los maestros y el de las materias que impartían. También se especifican los presupuestos de egresos y los ingresos por concepto de inscripción. El autor hace comentarios sobre la necesidad de implementar carreras cortas y facilitar el ingreso a ellas, fue por ello que se crearon las escuelas de enfermería, de farmacia y la escuela superior de comercio, apareciendo en el texto sus programas de estudios, personal directivo y docente. También aparece diseñada la idea y los primeros pasos para establecer la escuela de agricultura y ganadería. En cuanto a la administración de los recursos, se consignan algunos informes de los directivos del patronato, el nombre de todos sus miembros, las cantidades manejadas cada año, con sus ingresos, egresos y aplicaciones. Estos patronatos estaban integrados por un selecto grupo de empresarios, profesionales de la medicina, el derecho, las ingenierías, funcionarios de primer nivel en el gobierno del estado y por supuesto el rector. Pocos universitarios de hoy tienen conocimiento de que, en el año de 1948 se inauguró la primera escuela con carácter universitario, la escuela de ingeniería, que tuvo una corta existencia de dos años, pues debido a la falta de alumnos, se determinó clausurarla. En el presente texto se consignan los nombres del personal que laboró en esta escuela, así como el de los alumnos inscritos en ella. Otra escuela de muy corta duración que se describe en este trabajo y cuya existencia es desconocida por generaciones de universitarios de ayer y de hoy, es la escuela de iniciación universitaria, que a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado, realizar sus cursos permitía evitar problemas para ingresar a las carreras que se impartían en la Universidad Nacional Autónoma de México. No solo se señalan en esta obra la apertura de escuelas, sino también la iniciación de otras áreas de conocimiento como la academia de música, la de pintura, la música instrumental y el cultivo de los deportes, con maestros que llegaron del centro del país, quienes a pesar de las limitaciones se entregaron con entusiasmo a sus tareas quedando sus nombres impresos para siempre en la historia de la universidad. Pronto hubo egresados de la escuela preparatoria, continuando la mayoría de ellos estudios profesionales, particularmente en la Ciudad de México, regresando a Sonora a ejercer como médicos, abogados e ingenieros. De los primeros egresados de la escuela normal, enfermería y farmacia, se consignan sus nombres en el texto. Algunos egresados de la escuela normal, posteriormente cursaron otras carreras, desempeñándose después como abogados, ingenieros o contadores públicos, sin dejar de impartir alguna cátedra, en la propia universidad. En la nota final de esta obra, el autor manifiesta con entusiasmo, el esfuerzo de los sonorenses en la creación y sostenimiento de la universidad, a la que le augura un futuro de grandes posibilidades. Prfr. Armando Quijada Hernández Hermosillo 2012 Digitalizador: Ma. Angélica Cota Ledesma
Anexos  Tablas
Dimensiones  21.3 x 13.4
 
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